jueves, 29 de mayo de 2008

Y ES OTOÑO



La seca es la venganza, la que viene para chuparse de raíz a lo más profundo de la vida.
La fiebre es la venganza, la que se aparece sobre el campo flameando sobre lo rojo del poniente… Y es en otoño.
Y no están la lluvia como antaño, la errante, la fugitiva, la verdugo de estos grises pastizales y de estos quietos esqueletos de mamíferos, donde el hombre es otra sombra, otra sentencia.
Y es otoño, como el nunca ha sido en el inicio de los tiempos, el de las hojas en poesía, el de los vientos en la calma.
Es este otoño el que vuelve asesino a los humanos, los que aprietan los dientes y el gatillo, matándose en el duelo con otros iguales y luego…
van derribando los árboles en soledad como una mínima venganza de la historia.
“Sin agua, no habrá jamás el mismo otoño, sin lluvia el ¿para qué? entonces
de los árboles”

sábado, 15 de marzo de 2008

MELODÍAS DE ANOCHE-SERES

La melodía seguía siendo simple, como el murmullo de las gotas sobre la tierra seca, y esta eran los primeros arrullos de esa canción.


La danza de esos árboles sobre la larga vereda como sombras del pasado, jugando con los hombres anónimos de esta raza, mojadas las sombras como anticipo de tempestad…solo esto.
El vapor de esta instante y esa posesión del tiempo todo en sus manos… y la lluvia por caer…




pero todavía no.







Una píldora, tan solo una en esa encrucijada de estrellas en un cuadro diminuto del tiempo.



En otras distancias abominables quizás, sin medida aparente… una mutación de azufre crea perros y gallos en la noche, y los devuelve como sombras hacia lo fino del amanecer, la sonrisa celeste y diabólica que sabe despertar a este gusano de mi insomnio, mí fiebre inapelable, que ahora sale a recorrer los pasillos desiertos de mi cuerpo, destruyendo mi carne y fisurando mis hueso de viento, demostrando que su enfermedad sigue siendo cierta a pesar del sueño… del sueño de creerme eterno.





sábado, 19 de enero de 2008

FUEGO ANCESTRAL


“Desde el fondo ancestral del fuego de origen, una brasa redonda emprende una fuga hacia un presente estático, de grises pastizales, de grietas cicatrices de la tierra.
En el centro del ojo único de la historia.

El sol me dibuja tu naranja silueta, desnuda y luminosa sobre la esfera de la tierra tibia de la espera, en el borde exacto de un presente.
Cierro los ojos para intentar atraparte, estiro las inútiles manos del tiempo, y ahora sola yace un mí, una brasa que me quema en este presente, mientras sigo contemplando a lo lejos tu silueta naranja que corre, sobre la esfera caliente de la tierra del sin tiempo.”

PUENTE


Río vegetal, de peces brillantes, de sauces que se hamacan en una danza perfecta, que solo les prohibe caprichosamente tocarse entre ellos.
El puente de hierro, el de los grandes bulones... es viejo y no cede ante este encanto...

El río es sabio y paciente... espera, siempre espera.
El viejo puente resiste...
Solo él y el río sabrán hasta cuando.

SANGRE


La realidad es una pesada sombra, que intenta confundirse con la
fantasía, mucho más afuera, todo es un desordenado muestrario de
viejas palabras, un muestrario de viejas heridas...
Mi mano, la de los que apenas me rozan, es de vieja madera, que ya
no sangra...
Las manos ya no logran apretar, no logran cerrarse, para intentar detener lo que no se detiene...
" es que amigo mío, la sangre no se detiene en ninguna parte"


viernes, 7 de diciembre de 2007

DE TARDE Y QUE??



Cuando de repente cae la tarde y una calandria vuela hacia lo mudo de la noche…

Hay una pausa de siglos, con miles de rostros y luego el sepulturero da la última palada de tierra sobre ese hombre y sobre su sueño, y al fin todo comienza de nuevo… Solo eso.


martes, 30 de octubre de 2007

SEÑALES


La calma de esta siesta de fiebre anticipa en silencio el hallazgo... y susurra al oído de la “tierra sola” con un dulce viento norte, frágil y de locura, la clave...
solo resta esperar por la resurrección de nuestros dioses, que es tarea sublime de la noche de América.

El cacique con su mano rojo de barro sospecha en silencio...

Entonces humedece los pies de su niño en la boca misma del gigante del río... que rojo corre hacia el sur aguantando el llanto... para lavar tanta sangre derramada en vano.

Y yo, me enjuagó la furia de cinco siglos en este Paraná enloquecido de viento norte.